MITO: LA PROTEÍNA DE SOYA ES MEJOR QUE LA PROTEÍNA ANIMAL

Constantemente escuchamos sobre los beneficios de la proteína de soya, sobre todo como alternativa al consumo de proteínas animales; pero, honestamente, a pesar de su alto contenido proteínico, la soya no es tan buena para nuestra salud como muchos nos hacen creer.

La soya ha tenido un auge ya que muchos productores de la industria alimenticia comenzaron a usarla para reemplazar los productos de origen animal, creando así opciones para personas que buscan consumir menos ese tipo de proteína. Se trata de un miembro de las leguminosas que está compuesta por 40 % proteína, 20 % aceite, 35 % carbohidratos y 5 % ceniza.

Si hacemos la comparativa veremos que, mientras la soya puede tener de 36 a 40 gramos de proteína, el pollo, res y cerdo tienen alrededor de 26 y 27 gramos. Esto pone en desventaja a las últimas; sin embargo, las proteínas de origen animal tienen su importancia debido a los aminoácidos.

Se tratan de las bases de las proteínas y juegan un papel muy importante en todos los procesos biológicos; para los seres humanos existen ocho aminoácidos que son esenciales para su desarrollo y que no pueden ser sintetizadas por ellos mismos, la única manera de obtenerlos es por medio de proteínas de alta calidad: carne, huevos y lácteos.

A pesar de que la soya contiene todos los aminoácidos esenciales, algunos solo se pueden encontrar en mínimas cantidades, esto no le permite ser una proteína de alta calidad y, para obtener sus beneficios, es necesario consumirla en grandes cantidades; sin embargo, como se trata de un alimento muy difícil de procesar por nuestro cuerpo, su consumo podría acarrear problemas digestivos. Por otro lado, se ha desaconsejado el consumo diario de la soya a grupos como embarazadas, adolescentes y niños debido a que puede acarrear problemas hormonales.

Por eso, nada mejor que atender a tu cuerpo como se merece y consumir proteínas de origen animal que no pongan en riesgo tu salud ni la de tu familia. Recuerda que la proteína de pollo no solo es baja en grasas; también es ampliamente recomendada para personas que necesitan llevar una alimentación especial… ya sean embarazadas, niños, personas de la tercera edad o convalecientes. Entonces, ¿cómo te vendría un delicioso caldito de pollo?

 

Fuentes:
«Journal of agricultural and food chemistry» del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.
Departamento de Bioquímica del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara.