MITO: «A LOS POLLOS LES INYECTAN HORMONAS PARA QUE CREZCAN MÁS»

Un mito que ha sido viralizado durante tanto tiempo que muchos han comenzado a tomarlo como una verdad absoluta, pero lo cierto es que ni siquiera existe una hormona que se le pueda dar a los pollos para acelerar su crecimiento. Las hormonas que un pollo produce durante su crecimiento son propias de ellos y estas no afectan a las personas ni alteran su organismo como se ha llegado a pensar.

¿Entonces por qué se originó tal mito? Muchos creen que el rumor del uso de hormonas en los pollos es tan viejo como la producción avícola misma. Durante los años 50 en Europa se usó un estrógeno especial para castrar hormonalmente a los pollos machos y obtener así una carne más tierna, esto también les proporcionó un mayor tamaño; sin embargo, aunque este caso fue aislado y desde entonces han pasado más de 60 años, a la fecha sigue estando presente en la mente de muchos consumidores.

El pollo es una de las carnes más consumidas a nivel global gracias a los beneficios que aporta, de ahí que la necesidad por mejorar la producción de carne haya llevado a los productores aviarios a seleccionar razas especiales de engorde que pueden crecer más que cualquier otra, así como crear mejores condiciones para la crianza de los pollitos, introduciendo alimentos balanceados en minerales y construyendo naves para resguardar a las aves de las inclemencias climáticas. El uso de estrógeno o cualquier otra hormona puede ser descartado definitivamente.